
Desde el año 1976 hasta la fecha, breve reproducción de algunas estrofas y renglones de sus pregones y escritos.
JOSE LUIS RODRIGUEZ LAFITA
Año 1976
¡Divina Virgen! ¡Mi ensueño! ¡Mi reina!
¡Mi Majestad! ¡La que me alegra los sueños!
¡Campanilla de cristal!
¡Ay que ver cómo te quiero! Yo no paro de pensar.
¡El cristal de los esteros, se ha roto por tú mirar!
GONZALO FERNANDEZ ESTUDILLO
Año 1977
El alma de una Madre es generosa, inmenso como Dios, es su cariño, recuerda que mi madre bondadosa a amarte me enseñó cuando era niño. Y de noche en mi lecho se sentaba y ya desnudo arrodillar me hacía y una oración sencilla recitaba que, durmiéndome ya, la repetía.
BARTOLOME LLOMPART BELLO
Año 1978
Por eso hacen falta Cirineos. Cirineos que ayuden a llevar el peso de su fe y su entusiasmo a quienes en esto andan y trabajan. No hay que olvidar que el Cirineo auténtico no solo tomó la Cruz para seguir a Cristo, sino para que Cristo pudiera seguir.
JOSÉ GONZÁLEZ BARBA
Año 1979
Por eso nuestra Virgen no puede ser una estampa del pasado.
Un recuerdo a la nostalgia. Tiene que ser algo vivo, exigente, si es preciso bajémosla de su trono, y pongámosla a nuestro lado. Y porque queremos a la Virgen con nosotros, junto a nosotros, entre nosotros, es por lo que los hermanos cofrades, con su amor, su esfuerzo y su constancia están empeñados en irle haciendo sin prisas, pero con eficacia esos varales, para que cuando en su paso, la saquemos a nuestras calles, más que en un trono inaccesible la sintamos, como asomada a un cierro, observando nuestros pequeños problemas, contemplando nuestro ir y venir por esta vida, comentando con su Hijo nuestras preocupaciones, pidiendo favores para nuestras necesidades, repartiendo a manos llenas su Piedad infinita.
SALVADOR DE QUINTA RODRIGUEZ
Año 1980
Y, aunque lo impidan las reglas,
para poder contemplar
a su Virgen, ya en la calle,
volverán la vista atrás.
Y aunque también en la fila
se les prohíbe el hablar,
como el alma no da voces,
con el alma gritarán:
¡Al fin! ¡Por fin ha salido!
¡miradla que guapa va!,
Ole que ya está en la calle,
Mi Virgen de la Piedad.
ENRIQUE MONTIEL SANCHEZ
Año 1981
Quién sabe si la tarde del próximo Jueves Santo este año iluminará con luces tenues la ancha, humilde plazoleta de la Pastora isleña y frente a un silencio contenido de ansias avanzará sigiloso -varales plateados, palio azul, manto humilde, candelería y llores – el paso de la Piedad…
Quién sabe si el milagro de tantos afanes -Junta de Hermandad, Junta Auxiliar, hermanas, hermanos, devotos de Ella – resplandecerá en ese azul intenso de cielo cañailla que hay días mancha la plaza Recoleta de la Pastora…
Lo cierto, indeleble, esperado y deseado es ver en las calles de nuestra Isla dolorida por el espectáculo insólito de la Pasión de Nuestro Señor, a la Madre de nuestra salvación, marchar al compás detrás de Nuestra Esperanza y de Nuestra Misericordia…
Ese es el milagro de la próxima primavera isleña.
PEDRO PEREZ SERRANO
Año 1985
Sevillanas manos te tallaron
con especial y exquisito cuidado
y todos quedamos prendados
cuando nuestros ojos en Ti posaron.
A Tu hijo pedimos iluminar
estas manos que en Sevilla
por encargo de tus hijos cañaillas
Tu rostro tenía que tallar.
Y en verdad que fuimos oídos
pues tan bella es tu faz
que ¿cuántos enamorados? Tiene
mi Virgen de la Piedad.
Hoy podemos cantar al igual
que la cancioncilla popular:
Frente a frente a mí, Soberana
en rica peana Tu imagen se ve
cuantas veces con dulso embeleso
un cándido beso estampo en Tus pies.
ANTONIO MORENO OLMEDO
Año 1993
Vestida con sol dormido
Tu pregonero te canta,
de agua de coral vestida
con la Virgen en su boca,
Vas sazonando la vida
y el ángel de cuanto toca,
con la sal de tu latido,
tu sal al aire levanta.
¡Lléname ya la garganta
Tu corazón exprimido
con la sal de tus revuelos!
Entre el tajo y el estero,
¡Sálame de sal anhelos
hace cantar con salero
y muerto en tus sales finas,
el garbo de cuanto toca,
llévame hasta las salinas.
¡Con la Virgen en su boca
de la isla de los cielos!
te canta tu pregonero!
ANTONIO LLAVES VILLANUEVA
Año 1994
… Quisiera con sentimiento rimar el fervor con la Misericordia y la alabanza con la Piedad. La reina de todo lo creado ha salido a la plaza llena de devotos que ofrecen sus oraciones al mismo tiempo que la luna besa su frente en el resplandor de la noche …..
INMACULADA CÁLIZ GONZÁLEZ
Año 1996
Y dicen que el Jueves Santo,
cuando nuestra Virgen sale
a derramar su Piedad
por las piedras de la calle,
una monja desde el cielo,
con un corrincho de ángeles,
cuida las lágrimas santas
de su pena entrevarales.
Y la Virgen le sonríe,
entre jarras y ciriales,
rezando por Cristina,
cincuenta veces la Salve.
ANTONIO MANUEL ALÍAS DE LA TORRE
Año 1999
Y este pueblo hoy quiere,
que nunca muera Cristina.
Que tenga su amor en el cielo
junto al amor carmelita.
Que en la Isla no queremos
que nos dejes sin tu risa.
Que nuestra monjita hermosa,
sevillana y cañailla
cañailla y carmelita,
nunca dejó nuestro cielo
pues, al toque de tablillas,
Cristina nació de nuevo,
para quedarse en la Isla.
JOSÉ CARLOS FERNÁNDEZ MORENO
Año 2000
Nada tuve mejor
que aquella noche de Jueves Santo
Jueves Santo del ochenta y dos
que fui a tus plantas, Piedad,
Porque era tu Hermano Mayor.
sólo una vez pude hacerlo
no tuve otra oportunidad,
pero te aseguro
mi Virgen de la Piedad,
tengo el pleno convencimiento,
de que jamás otro momento
igualará la felicidad
de aquel Jueves Santo
que te llevé de la mano
para enseñarte como tu primer hermano
las calles de San Fernando.
CARLOS PEINADO SÁNCHEZ DE LA MADRID
Año 2005
…Te tenemos hoy aquí, has dejado el retablo de tu capilla para descender hasta nuestros pies, para presidir con tu hermosa figura el altar mayor de este templo, convertido en dosel por el mimo y buen hacer de tus priostes. Si, te tenemos muy cerca, tan sólo por un día, nos sabe poco, pero nos basta, para contemplar absortos tu belleza. Tus enormes ojos cargados de pena y de quebranto, el río de tu llanto, regando tus sonrosadas mejillas, tus labios entreabiertos como queriendo dejar una queja de tanto dolor incontenido. Y tus manos, que hoy nos ofreces tendidas, para rendirte a ellas, con un beso, pleitesía de amor y de cariño. Yo quisiera Piedad en este día, besarte con mi pobre poesía y darte en cada verso y cada estrofa de tu pregón, un trozo de mi vida, que es toda tuya y darte en cada rima un beso, colmándote de cada folio una caricia, cautivado tan de cerca, Piedad mía, por tu belleza…
Viniste de Sevilla,
una tarde de otoño,
noviembre, por más señas
en concreto un día ocho.
Te trajeron prendidas.
oscuras golondrinas
para dejarte Madre.
por siempre en la Bahía.
San Fernando y sus hijos de la Misericordia,
te ofrecieron cobijo en la Divina Pastora.
Te abrieron de par en par
las puertas de su capilla.
te labraron un altar
te bautizaron Piedad.
te hicieron su Titular
y desde aquel dichoso día,
bendecida ya tu imagen.
Te convertiste en su Madre
y en la Reina de sus vidas
y en su eterno baluarte
cuando vienen las desdichas
y en bálsamo de sus males
cuando surgen las heridas.
Y eres faro que les guías
cuando acechan temporales,
y eres también su sonrisa,
la causa de su alegría.
y eres cada Jueves Santo e
entronizada en tu palio
el andar por San Fernando,
para ellos la gloria misma.
JUAN CARLOS COLLANTES FAZ
Año 2010
Por tanto, seguiré por los caminos del sentimiento y la sensibilidad del cofrade, evocando aquellos momentos vividos. Decía que te conocí en un tiempo frío como el de ahora, llegaste como una luz a mi vida, para darle sentido y camino. El salón de nuestra casa convertido en capilla y en casa de Hermandad, soñando en tu bendición y en tu hermoso palio caminando por las calles de La Isla.
Mi madre con celo te guardaba de curiosos que querían conocerte, ella fue tu primera camarista Piedad. Mis abuelos te pedían que les diera salud para verte procesionar muchos años…cuantos recuerdos maravillosos guardan tus hijos de esos días previos a tu bendición, de aquellos días cuando viniste y llegaste a nuestras vidas, de aquellos días cuando te conocí, Piedad.
Se hacía noviembre de noche,
llegaste Piedad de Sevilla.
En mi casa un altar
con flores por las esquinas.
Un monaguillo chiquito
para tus ojos que iluminan
en el manantial de tu calma
toda mi infancia y mi vida.
Te buscaban sin cesar
a la puerta las vecinas,
como madre de Dios bendito,
como rumor que se adivina,
para dar consuelo a las almas
que se encuentran perdidas.
Tu Hijo henchido de amor
se recrea en la maravilla
de esperar la linda flor
del perfil de tu mejilla.
Se hacía noviembre de noche
me dabas la vida misma.
María Santísima de la Piedad
trae un “quejio” de Sevilla.
Regalaste madre tu mirada
en estas calles antiguas,
en este barrio de ley
del salitre y la sapina.
Aún resuena la salve
y el sermón de la homilía
y aquella sentida saeta
de la plegaria más limpia.
Se hacía noviembre de noche,
noviembre de noche fría.
Para tu majestad un altar
en tu Pastora divina.
Eres reina de bondad
desde esa noche bendita,
eres madre de Piedad
sin pecado concebida.
Para anocheceres en vela,
la oración en tu capilla.
Mi casa fue un altar
de flores por las esquinas.
Aquel monaguillo chiquito
te dio la infancia y la vida.
Te llevaste el corazón
aquella tarde sencilla.
Me robaste el corazón Piedad,
cuando llegaste de Sevilla.
MARÍA JOSÉ CAO RONDAN
Año 2015
Gloria en los cielos y alabanzas al Señor,
Que con la divina presencia él nos entregó.
El camino más directo para llegar a la redención.
Tu inigualable belleza, Palidece a las azucenas.
Que florecen en este barrio.
y se asoman tras las almenas.
entre azul y plata
la reina de las vírgenes,
Por mi Isla camina
entre aromas que trasminan
Piedad, que, al llegar de nuevo al barrio,
te tornas salinera, y abrazas de nuevo al pueblo,
repartiendo tus gracias a manos llenas.
Piedad hermosura divina,
Rosa de Jericó,
que desprendida de los cielos,
en la pastora quedó.
Madre piadosa y clemente,
que, hasta los astros celestes,
se postran a tus plantas,
y giran para poder verte.
Ábranse pues, pórticos y ventanales,
que los ángeles puedan aclamar,
que hoy en besamanos esta,
la madre de toda la humanidad.
Y de coros celestiales se pueda escuchar,
que tú eres Piedad, dueña y corredentora,
del Jueves Santo Señora,
y por siempre.
Piedad, Reina de la pastora.
JUAN JOSÉ ROMERO RUIZ
Año 2021
¡Poder besarle la mano
a la Reina de los Cielos!
¿Habrá un detalle más grande
con un gesto tan pequeño?
Yo creo que no hermano,
forma parte de tu Credo.
Pero ese íntimo instante
tendrá que ir concluyendo,
deberás soltar su mano
para irte despidiendo
y antes de irte,
un suspiro cargado de sentimiento
y una última mirada
que la llevarás grabada
para siempre en tus adentros.
Mirad que cosa más grande y tan cerca lo tenemos.
Las manos de la Piedad
son un regalo del cielo,
fíjate en ellas hermano
cuando acudas a su encuentro.
Que en una cabe su pena
prendida en blanco pañuelo
y la otra es pa demostrarle
lo mucho que la queremos.
Así te lo cuento hermano,
así es como yo la veo
ç cuando me acerco a buscarla
en ese rincón del templo.
Me perderé en su mirada
y en su carita de ensueño
pero también en sus manos
que siempre me está ofreciendo
y al verlas recordaré
aquel canto rociero
esa hermosa sevillana
que nos dice entre sus versos…
QUE AUNQUE SU CARA ES BONITA YO CON SUS MANOS ME QUEDO.
INMACULADA CÁLIZ GONZÁLEZ
Pórtico de Aniversario – 2024
La Virgen llegó a la Isla
con luceros de tosantos,
Noviembre le abrió las puertas
y el corazón le dio un salto.
La casualidad no existe.
¿Nadie se para a pensarlo?
Otra vez se proclamaba
la grandeza de lo alto,
al no tener levadura
y ser inmenso el pan ácimo.
Cuando una Madre nos abre
el corazón de su abrazo,
y la espera de sus hijos
se ha contado, cual rosario,
librando batalla al tiempo.
Semanas, meses y años,
no hay lugar en este mundo
que no acoja el gran regalo
de ser altar de improviso
para el rosal de sus pasos.
En la casa de Collantes…
Quien fuera suelo de mármol,
alfombra, reclinatorio,
salón, pasillo o despacho
donde durmió la Piedad
la ternura de su llanto.
Un Magnificat de gozo
enaltecieron los labios
de aquella veneración,
que su hermandad quiso tanto.
¡Qué regalo te hizo Dios,
llenó de Gloria ese cuarto… i
y bendijo a tu familia
por tu Amor hospitalario,
teniendo tu nombre un sitio
como el apóstol de un salmo.
Así cabe el Universo
en la fe de un incensario,
porque si el Señor lo quiere,
funde el brillo de los astros
y se lo pone a su Madre,
entre sus encajes blancos.
La Isla tiene una Rosa
bendecida por su barrio,
que sube al altar de Cristo
como una novia del brazo.
Piedad de la Inmaculada…
Diciembre desde lo alto
alumbró la encarnadura
del tiemblo de tu regazo.
Qué hermosa tu bendición,
cuanto tiempo la soñaron,
con que alegría las campanas
por la isla proclamaron
la licencia vaticana,
de tu primer besamanos.
Piedad de Misericordia,
Lumbre de casas y patios,
Consuelo de pleamares,
Vela Mayor de los barcos
que van sin rumbo en la vida,
dragados por el desánimo.
Te convertiste en la Madre
de los eternos abrazos,
porque encontrarte, Señora,
en la quietud de tu espacio,
abrigando en la mirada
a todo el desamparado,
removió aquellos puntales
de los que no te besaron.
Desde el día que llegaste,
el molde rompió sus trazos,
y la parroquia entregada,
quiso abrirse en el costado,
una puerta que manara
el amor de tus hermanos.
Para llegar a la alcoba,
al balcón, a los tejados
de las blancas azoteas que,
en cofres de amor sellados,
guardaban las petaladas
de la ilusión de tu barrio.
Un palio de fina plata,
a los veinticinco años
te levantaron tus hijos
como una torre de nardos.
El día del Amor fraterno,
una toca sobre manto,
fundió tus penas de Madre
con el Rosal de tu llanto…
Y así el tiempo pintó arenas
en los relojes de antaño,
mientras el oro hilvanaba
el jardín de los bordados.
¿Quién dijo que el mal
no llega al silencio de los bancos?
Viene y se instala en las lenguas
de los que están alejados
de la red del compromiso,
perdiéndose en lo profano.
Pero la Hermandad no quiso
seguir caminos aislados,
y pronto una carmelita
los puso sobre su hábito.
Hermana María Cristina,
la Piedad te dio la mano
y en ese amor sin medida,
los hijos de lo soñado,
trenzaron un cordoncillo
umbilical, sacrosanto,
donde la fe de la Orden,
con Jesús sacramentado
fundieron capas de insignias
con el azul del esparto.
Así pasaron funciones,
pregón cada cinco años
y fue la Hermandad, el puerto,
donde arribaron sus pasos
los hijos de la Piedad,
unidos siempre a su lado.
Rosa de Saron y lirio
de aquellos valles aciagos,
donde el sentir de los hombres
viene y va como un balandro.
Amarre de las falúas,
Plegaria de antiguos tangos,
Aurora de pescadores,
y Madre de los soldados
que anclaron sus corazones
con honor de patronazgo.
Calma en el fuerte oleaje,
Torre, Mástil, Luz y Faro
para encontrar el camino
ciegos de ser tan esclavos
de una pantalla que aturde
la razón del ser humano.
Bendita entre las mujeres,
bendito tu nombre santo
que sabe a Misericordia
en el techo de los sabios.
¡Ay el ocho de diciembre
Que fiesta para tus años,
Floreció la sal del cielo
bajo las olas de un palio,
la hermandad cumplió su sueño,
y el Señor hizo el milagro,
recreándose la Gracia
en el nombre de su paso.
¡Viva la Virgen benditai
La Rosa del jueves santo,
la que lleva en sus hechuras
marinas de trigo y campo,
la que amarró los pesares
de los cielos de su barrio,
la que derramó el consuelo
abriendo siempre los brazos,
la de la Armada española,
la de la Cruz de San Lázaro,
la que llena sus mejillas
con madreperlas de acanto,
la que en su nombre florece
el cincuenta aniversario,
la de los clisos de nácar,
la Rosa tierna del llanto,
la Dueña de nuestras almas,
la Piedad de San Fernando.
DANIEL JESÚS NIETO VÁZQUEZ
In memoriam
Eres mi fascinación
y el jalón de mi locura.
Mi sedición,
mi conjura, en su única versión.
Mi remanso de bondad,
la parra de mi descanso
y ese cuno sacrosanto
que aclara la oscuridad
del espeso desencanto
en esta caducidad.
Por ser la madre de Dios
eres también Madre nuestra.
yo sé que a ti no te cuesta
el dividirte entre dos.
Me pasma y me maravilla
tu raudal de majestad.
Me hipnotiza tu Piedad
y el enigma que te brilla,
pellizco en la eternidad
del hoyo de tu barbilla.
