
¿Quieres saber algo de la Sierva de Dios María Cristina de Jesús Sacramentado (de los Reyes Olivera 1890-1980)?
Te ofrezco unas sencillas pinceladas de su vida.
Veníamos unas cuantas compañeras de Bachiller en un autobús de Cádiz y al entrar en San Fernando, oí a una de ellas que dijo: «en ese Monasterio, hay una Santa». La noticia me sorprendió grandemente. Al instante, mi imaginación comenzó a funcionar: ¿una santa? Veía a una monja seria, estática, ensimismada… Con el tiempo, me olvidé de ello.
Años después, el Señor me regaló la vocación de Carmelita Descalza y entré en el Monasterio de San Fernando (Cádiz). Un día, caí en la cuenta y me dije:» ¡si aquí era donde dijeron que había una santa! Al ver que, a una de ellas, la Hna. M. Cristina, venían muchas personas para pedirle consejos e intercesión, comprendí todo.
Observándola con cariño, cambió para mí completamente el concepto de la santidad. Ella era una persona muy normal, acogedora, cercana, caritativa, simpática, muy alegre, trabajadora… Recuerdo, que un sábado estábamos limpiando el patio y la ví sacudiendo los barrotes de las ventanas con tal fuerza, que me llamó la atención. ¡Yo, que me la imaginé, ¡inmóvil, casi metida en una hornacina! Nos quería a todas y se preocupaba de cada una. Cuando teníamos algún sufrimiento de familia, acudíamos a ella.
Estuvo muchos años ciega, pero nunca se quejó. Le llevábamos labores bordadas y nunca decía:» ¡pero si no veo!». Los tocaba y decía «¡qué bonitas!» Las enfermedades y los sufrimientos, le acompañaron toda su vida. Su lema era: «orar, callar y sufrir». Muchas personas enfermas y otras con graves sufrimientos, venían al recibidor para hablar con ella. Muy enferma y ciega, aunque le costase mucho, los recibía. Los alegraba, contándoles chistes o cantándoles sevillanas (ella, era de Sevilla), que les hacía reír por el mal oído que tenía y lo desentonado que salía el canto. Algunos, eran curados y otros salían confortados.
Su vida era muy normal, pero tenía grandes gracias extraordinarias: éxtasis, bilocación etc. El Señor le concedió, que pasase a ella, algunas enfermedades de otros. Era muy amante del Santísimo Sacramento y de la Virgen Nuestra Madre. Yo la veía rezar el Ángelus con el rostro transfigurado. Su Proceso de Canonización está dando grandes pasos. Se está estudiando, uno de los posibles milagros. El Vicepostulador Carmelita Descalzo Fray Luís David Pérez (nicaragüense), tiene a su cargo la Positio y está trabajando con mucho acierto e interés por esta Causa.
De la Sierva de Dios, ya se ha escrito mucho. Esta sencilla semblanza se debe a mi pobre mirada sobre lo exterior de su persona, con la que conviví más de 20 años. El secreto de su vida interior y de unión con Dios, se lo llevó consigo.
Hermana María Antonia de la Cruz
Carmelita Descalza
