CREER EN LA SANTIDAD | El compromiso de la Misericordia con la Hermana Cristina

Cada 24 de julio la Iglesia celebra la memoria de Santa Cristina, virgen y mártir, testimonio de fidelidad inquebrantable a Cristo. Para la Hermandad Sacramental y Carmelitana de la Misericordia, esta fecha adquiere, además, un profundo significado al llevar inevitablemente nuestro pensamiento hasta la Sierva de Dios Hermana Cristina de Jesús Sacramentado, cuya vida continúa siendo un auténtico faro de fe para tantos isleños.

Mucho antes de que se iniciara oficialmente su Causa de Canonización, ya eran innumerables las personas que hablaban de la santidad de aquella carmelita descalza que hizo del silencio, la oración y el sufrimiento un verdadero camino hacia Dios. Entre ellas estuvo siempre nuestra Hermandad, que tuvo el privilegio de conocer de cerca su vida, su entrega y su permanente oración por cuantos acudían a ella buscando consuelo.

Desde entonces, han pasado más de tres décadas en las que la Hermandad de la Misericordia no ha dejado de mantener viva esa llama. Lo ha hecho promoviendo la devoción a la Hermana Cristina, colaborando activamente con quienes han trabajado por su Causa de Canonización y sosteniendo, con la misma convicción de siempre, que su ejemplo merece ser conocido por toda la Iglesia.

No ha sido una labor marcada por el protagonismo, sino por la fidelidad. Una fidelidad nacida del convencimiento de que la santidad no es una idea lejana, sino una realidad que puede contemplarse en quienes vivieron haciendo extraordinarias las cosas más sencillas. Quienes conocieron a la Hermana Cristina encontraron en ella una mujer humilde, discreta y profundamente enamorada de Cristo. Quienes no tuvieron esa dicha siguen descubriéndola hoy a través de su legado espiritual y del testimonio de quienes convivieron con ella.

En estos últimos años, la Causa de Canonización continúa avanzando gracias al trabajo constante del Vicepostulador, de la comunidad de Carmelitas Descalzos y de tantas personas que siguen dedicando tiempo y esfuerzo para que la vida de la Sierva de Dios sea cada vez más conocida. También nuestra Hermandad ha renovado ese compromiso, convencida de que mantener viva su memoria es una forma de seguir anunciando el Evangelio.

En el día de Santa Cristina queremos dar gracias a Dios por el regalo que supuso la vida de la Hermana Cristina de Jesús Sacramentado y renovar nuestra oración para que, si es voluntad del Señor, la Iglesia pueda reconocer oficialmente aquello que tantos fieles llevan años proclamando con sencillez y esperanza: que su vida fue un auténtico reflejo de la santidad.

Que su ejemplo nos siga enseñando, como ella misma vivió, que el camino hacia Dios pasa siempre por orar, callar y sufrir, confiándolo todo a la infinita misericordia del Señor.