¿SABÍAS QUE…? | El sueño que comenzó en Sevilla

Hace ya 51 años, un 15 de junio de 1975, una representación de la Junta de Gobierno de nuestra Hermandad puso rumbo a Sevilla para rubricar un acuerdo que cambiaría para siempre la historia de la Misericordia. Aquel día quedaba encargado al imaginero sevillano D. Luis Álvarez Duarte el bendito trabajo de tallar la imagen de María Santísima de la Piedad.

Todavía nadie había contemplado su rostro. Aún no se había derramado una lágrima ante sus ojos ni se había pronunciado una oración a sus plantas. Pero en el corazón de los hermanos de la Misericordia ya habitaba una certeza: la Virgen venía de camino.

Mientras las gubias daban forma a la madera en el estudio de la calle Aguiar, la Hermandad vivía pendiente de una ilusión que crecía cada día. Seguramente muchas fueron las plegarias elevadas al cielo para pedir que aquellas manos inspiradas plasmaran la dulzura, la ternura y la majestad de la Madre que tanto anhelaban conocer.

Hoy, más de medio siglo después, seguimos contemplando con asombro aquella obra nacida de la fe y del amor de una Hermandad que soñó con una Madre, durante dieciocho años, bajo la advocación de la Piedad.

Y Dios quiso que aquel sueño se hiciera realidad.

«¡Divina Virgen! ¡Mi ensueño! ¡Mi Reina!
¡Mi Majestad!
¡La que me alegra los sueños!
¡Campanilla de cristal!
¡Ay, que ver cómo te quiero!
Yo no paro de pensar.
El cristal de los esteros
se ha roto por tu mirar!»

(José Luis Rodríguez Lafita, en el primer pregón dedicado a la Virgen de la Piedad, 8 de diciembre de 1976).