Con un lleno de excepción, entre los que se encontraban representaciones civiles y militares, así como muchos, muchísimos hermanos de la Misericordia, la “Sala Parlamento” del Centro de Congresos Cortes de la Real Isla de León acogió hace unos instantes la primera cita cultural programada por el Aula de Formación Daniel Nieto Vázquez para este año 2026.
Hoy nos convocaba un acto que no era solo cultural ni meramente conmemorativo. Nos reunía la memoria agradecida, la fe compartida y el amor profundo de una hermandad hacia una Madre que, desde hace cincuenta años, camina con nosotros por las calles, por los hogares y por el corazón de San Fernando.
El documental que hoy se presentaba lleva por título “50 años de Piedad en la Isla”, un nombre sencillo y, a la vez, cargado de significado. Porque no habla solo de fechas ni de efemérides, sino de presencia: de una Virgen que, desde su bendición, ha sabido hacerse cercana, consuelo en el dolor, refugio en la dificultad y esperanza constante para generaciones enteras de cofrades de la Misericordia.
Este trabajo ha sido llevado a cabo por un cofrade y amigo de todos en la Misericordia, Eduardo Albarrán Orte, periodista y director de IslaPasión, a quien —una vez más— agradecemos profundamente su sensibilidad, su rigor y su amor por nuestras cofradías.
El autor no solo ha documentado; ha interpretado, escuchado y respetado. Y eso se ha percibido en cada testimonio que compone este relato audiovisual. A través de las voces de hermanos y devotos de María Santísima de la Piedad, el documental recoge retazos de vida, recuerdos, emociones y vivencias que conforman el alma de estos cincuenta años.
Una historia narrada desde el corazón de quienes han crecido, rezado, sufrido y celebrado bajo la mirada maternal de la Virgen.
Los que estuvieron desde el principio y los que llegaron después. Los que la vieron por primera vez siendo niños y los que hoy la enseñan a amar a sus hijos.
“50 años de Piedad en la Isla” es, en definitiva, un ejercicio de memoria y de gratitud. Un espejo en el que reconocernos como Hermandad, como barrio y como ciudad. Y también una llamada a cuidar, a transmitir y a seguir escribiendo, entre todos, los próximos capítulos de esta historia de amor entre la Virgen de la Piedad, la Pastora y San Fernando.
El acto culminó con las palabras del Hermano Mayor, el reconocimiento al autor por su trabajo audiovisual y la clausura a cargo de Jesús López Ramírez, como representante del Ayuntamiento de San Fernando.






















